
Las teorías de liderazgo existentes, enfatizan, por un lado, habilidades y características de personalidad que permiten ser líder en el cualquier ambiente y, por otro, contextos (que incluye a otras personas; todo lo que está fuera de uno es ambiente o contexto) que exigen distintas y diveras habilidades.
Respecto de esta última, uno de los modelos más difundidos es el de Hersey y Blanchard. Su idea principal es que el "verdadero" líder es quien puede ser flexible y adaptar, para ser efectivo, sus características personales, dependiendo de las características (nivel de competencia y nivel de compromiso) del "liderado", colaborador, empleado, trabajador, etc.
Pauta de Evaluacion Estilos de Liderazgo.pdf
La globalización permite, para bien o para mal, la conectividad e integración, el estar ligado a muchos individuos (independientemente de la fortaleza del vínculo), lo cual nos exige cada día desplegar respuestas específicas para cada contexto o situación. Tema a parte y de otro post, es que también hay una perversión en la globalización en el sentido de que un país quiere "moldear" al mundo a su imagen y semejanza (doctrina "Shapping de World", discurso de Bill Clinton, 27-01-2000, www.whitehouse.gov/WH/SOTUOO/sotu-text.htlml)
Nuestras competencias deben abarcar un ábanico amplio de posiblidades, junto con ser específicas, especializadas y profundas.
Si bien, la teoría, por ser un modelo, reduce las posibilidades, las sitaciones a 4, pero el mundo es más complejo y amplio.
Lo fundamental es saber cuan rápido y cuán efectivos podemos ser al momento que la realidad nos exige (en el sentido de que hay respuestas más eficientes que otras) comportarnos de una manera, desplegar un conjunto de competencias de modo de ser más eficientes (concepto relativo dependiendo de las metas que cada uno, que cada equipo u organización defina).
Dada la diversidad de mundos y experiencia una competencia clave que deberemos desarrollar es la capacidad de tomar decisiones (eficientes). Sin embargo, la posibilidad de error, de equivocarse, como una forma de aprendizaje no es valorada ni permitida en nuestras organizaciones. Los" lideres", que en su mayoría en realidad son jefes, no aceptan el error (obviamente dentro de cierto límites) como una instancia de mejoramiento, crecimiento y desarrollo (no son lo mismo, para por ahora las entenderemos como sinónimos)
Si queremos dar un salto cuántico, junto con que nuestros líderes sean flexibles para adaptarse a los diversos colaboradores, deben visualizar en "la equivocación" una oportunidad para ser más rentables y crear valor organizacional.























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