Observando una entrevista a Tom Hanks (que reconozco que como actor no es de mis preferidos), me llamó la atención una frase: "Un actor muere cuando cae en el artificio o en la inhibición". Pienso y siento que esta frase puede aplicarse a muchas situaciones de la vida cotidiana.
Un acto, un hecho cuando artificioso es estereotipado, carente de naturalidad, pierde su fescura y autenticidad; de igual modo, cuando es inhibido, deja de fluir la validez y el sentido que hay en él, la fuerza que fluye no emerge y queda sumergida en el fondo del ser.
En el ámbito de los recursos humanos, vemos el artificio sobre todo en lo discursos de reconocimiento o de felicitaciones, en las ceremonias de celebaraciones cuando quien lo dice no lo siente de verdad; no lo siente porque no se ha tomado el tiempo para conectarse consigo mismo y analizar porque es importante reconocer y destacar a quien se homenagea. Es un discurso políticamente correcto
Por otro lado, la inhibición está presente cuando no somos capaces de expresar lo que necesitamos decir o queremos manifestar en una reunión, en una sesión de trabajo en equipo o cuando debemos hablar con un compañero de funciones para expresarle nuestra divergencia respecto de un asunto de gestión. El temor nos paraliza y no podemos ver que el todo es más que la suma de las partes.
Inhibición y artificio, significan pérdida de espontaneidad y naturalidad.






















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