
Hace un par de meses realizamos una consultoría a una importante institución financiera del país. Esperando que me recibiera un alto directivo, me puse a leer algunas revistas que había en la sala de espera; eran en su mayoría revistas internas, de la misma institución.
Para mi asombro, leí una que hablaba de un concurso interno de “anécdotas laborales”, o sea, situaciones que ocurrieron de verdad. El 1er lugar lo obtuvo la siguiente anécdota:
“En la sucursal ubicada en, (por respeto a los involucrados, lo omitiremos) un cajero externo, recibió un depósito que cuya razón social era “Cinerarios Ltda”, quien le preguntó al cliente:
“¿Cuál es la programación de las películas del mes?”
El cliente sonrió amablemente y respondió
“Creo que hay un error, yo trabajo en un crematorio”
Una cajera que se encontraba en el cubículo contiguo pregunto:
¡¡¡Plop!, quizás alguno de ustedes pensarán que estoy bromeando, pero el caso es absolutamente real; creo que no merece mayor comentario de mi parte, respecto a las habilidades de estos “recursos humanos” (por no decir deuda)
Obviamente una vez avanzada la consultoría, a las semanas siguiente comenté al cliente este artículo y sobre todo “el error” de publicarlo en una revista que cualquier cliente puede leer en una sala de espera de la institución. Este tipo de situaciones son internas y no deben ser develadas.






















En realidad...
mejor no hacer comentarios... creo en esa situación ya que me he encontrado con personas que no sé si viven realmente o funcionan por inercia.
Interesante blog.
Saludos.
-----------------
Quiero, por lo tanto, puedo. Pero sólo cuando quiero.