
Ayer, por una invitación que recibí, fui a ver “el espectáculo” de lucha libre de la WWE que se presentó en el Arena Santiago. Música estridente, hard rock, luces multicolores, gritos, vítores, emociones desbordas de aprobación o rechazo hacia algunos de los luchadores. Parafernalia
Me llamó la atención participar de un acto donde los fanáticos y quienes gustan de este tipo de espectáculos, saben que están siendo “engañados” por verdaderos actores y actrices (también había luchadoras). Los golpes de manos y pies se notan con son falsos y poco creíbles, no así las caídas de espaldas y piruetas en el aire.
Pienso que quienes gozan con todo esto, no vibran tanto por la credibilidad de los golpes, si no porque con sus gritos, expresiones son partícipes reales del show. En un sentido son creadores y artistas de algunos de los movimientos de los luchadores, aunque estos carezcan de veracidad. En casi todos los combates, el resultado final estaba ya predeterminado, ya se sabía quien iba a resultar el ganador, dado que uno de los contrincantes era campeón en alguna categoría, así que al momento de presentarse subía al escenario con su cinturón dorado de estrella. Las reglas de este tipo de lucha, prohíben que un campeón pierda si el espectáculo no es televisado, cosa que no ocurrió anoche. La derrota tiene que ser con publicidad y marketing. A pesar de que el desenlace era conocido con anticipación, el público a través de sus exclamaciones podía determinar alguna secuencia de golpes, llaves de lucha, saltos, etc. Democracia a medias, necesidad de participación, de ser escuchados y considerados. Todos queremos de alguna manera de ser partícipes activos en la construcción y desarrollo de los hechos, acontecimientos e historia.
Algo similar ocurre en las organizaciones y en otras actividades de nuestra sociedad. Para que decir en el ámbito político. Nos hacen creer influimos en la decisiones finales de la conducción del país. Bueno, después de todo, la psicología organizacional y los modelos de gestión han afirmado que existen varios tipos de participación: la consultiva no es lo mismo que la resolutiva. Con suerte, llegamos a la primera, la resolutiva sólo cuando hay elecciones, pero de nada sirve si no podemos influir también en el desarrollo y ejercicio de un gobierno: ya sea presidencial, senatorial, de diputados o municipal.























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