Hoy en la tarde vi pasar a un adulto mayor que utilizaba muletas para caminar. Le costaba bastante movilizarse, lo hacía con dificultad. Obtiene su sustento diario como vendedor ambulante de golosinas y dulces.
De verdad me llamó mucho la atención el esfuerzo que hacía para caminar. Probablemente si alguien lo ayudara, lo asistiera económicamente, no sería vendedor, pero esto es sólo una hipótesis.
Mientras lo observaba, pensaba sobre la perseverancia y tesón que tiene para moverse y al mismo tiempo ofrecer sus productos. Digno de admiración.
A pesar de su discapacidad física (que es una forma para denominar a una condición locomotriz distinta a la de la mayoría de la población; distribución normal en estadística), pienso que tiene las competencias y habilidades para trabajar y ganarse el pan del día a día.
¿Cuántas veces hemos discriminado a otros individuos por su condición física, por su discapacidad? En Chile, hay empresas, organizaciones que han integrado a los discapacitados, pero falta mucho por hacer, sobre todo con los sectores de mayor pobreza (Fonadis) Para que decir, de los discapacitados psicológicamente; pienso que estos son más discriminados aún, ya que no tenemos certeza de cuál será su conducta ante situaciones “normales” para los demás, pero para mejorar esta situación es necesario que dejemos de “mirarnos el ombligo”, ser menos egocéntricos, ser más tolerantes y empáticos.






















Así es............
y enfocarnos en las áreas fuertes de los aparentemente discapacitados,porque tal como nos lo muestras en tu ejemplo del vendedor él tiene buenas competencias comerciales.La discriminación ante la diferencia de cualquier indole y la falta de tolerancia a ello es algo que debe de cambiar si queremos realmente mejorar como seres humanos integrales y dignos.
Saludos en Martes