...en mi país, que si mi mujer se llega a ir con otro, me voy con ellos" (Facundo Cabral)
Nunca tan pesimista ni realista, pero algo de verdad tiene esta afirmación. Es importante mirar hacia adelante, pero tampoco podemos desconocer lo que somos y algo no anda bien. "Algo huele mal en...." (Shakespeare)
Personalmente, pienso que lo que "no funciona bien en el país" es la confianza, la capacidad de construir relaciones personales, laborales, sociales, económicas que se proyecten en el futuro en un vínculo fundado en la credibilidad y en la reciprocidad.
Lo que prima, lo que vale es "cuánto y cómo me puedo fregar al otro", a costa de los medios que sean. Maquiavelo, en ocasiones, vive entre nosotros.
Botón de muestra. Hace unas semanas en la televisión vi un comercial de tiendas Ripley. Una esposa espera a su marido sentada en el sofá del living. Había dispuesto todo en la sala, de modo que cuando su esposo abriera la puerta de entrada, empujaría un silla que haría caer todos los objetos de la habitación en a través de un efecto dominó. El visiblemente afectado, entra y se sienta al lado de su esposa; ella con cara de "yo no fui" le sonrié en forma manipuladora y le pasa la tarjeta de crédito de la tienda para que vayan a comprar y reponer todo lo que se quebró.
Este ejemplo, es un signo claro de manipulación afectiva. Es más asertivo y claro decir: "Mi amor, ¿por qué no cambiamos algunos muebles de la casa?". De este modo pueden conversar el tema y tomar una decisión en conjunto, en vez de recurrir al engaño.
No pretendo caer en discursos moralistas, pero son estas pequeñas cosas, las que van marcando, plasmando, construyendo, educando el carácter de nuestros hijos. El mensaje es: "engaña, manipula, para conseguir lo que quieres, para alcanzar tus metas" De este modo no hay confianza, relación que perdure y sea sostenible en el tiempo.






















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