No, no es una frase tomada de la práctica del bondage, ni nada que se parezca a sadomasoquismo.
Joop Swieringa en su libro “La organización que aprende” utiliza esta frase para referirse a los procesos de cambio. Crecer, aprender, desarrollarse, etc. en mayor o menor medida requiere de un proceso de modificación, cuestionamiento de nuestras estructuras actuales, nuestros modelos habituales de percibir las cosas, por un nuevo. De lo contrario no podríamos hablar de aprendizaje. Existen teorías ya conocidas, divulgadas sobre como ocurre el aprendizaje. No es lo que me interesa hablar en este momento.
Personalmente, en los últimos 5 años he aprendido más de la vida, que lo que pude aprender antes. No quiero decir que antes era ignorante en el sentido profesional, individual o personal. Lo que quiero decir que antes la fuente de mayor aprendizaje estaba centrada en el trabajo, los cursos, etc. El mayor aprendizaje lo he logrado desde que formé una familia. La vida doméstica cotidiana me permitido mejorar “mis emociones y actitudes”; no ha sido fácil, porque varias veces había sentido que algunas experiencias eran inútiles y me cuestionaba “¿por qué debo vivirlas, hacerlas, experimentarlas?”. He aprendido hasta encontrarle sentido al recoger la caca de mis dos perros: me ha permitido cultivar la paciencia y la humildad. Al principio me dolió y sentí que mi ego se “resentía”. Pero ya pasé esa barrera. Ahora hay otras cosas que debo aprender….






















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