
Hace unos días tuve la oportunidad de ver la película Hancock, protagonizada por Will Smith, que pretende estimular la eterna ilusión de ser todopoderoso, súper héroe, con habilidades sobre naturales. Como argumento sigue siendo, al igual que otras producciones cinematográficas, egocéntrica y megalomaniaca: el ser humano con su ambición de controlar como una divinidad, las fuerzas de la física y de la naturaleza. Aún así, algunas reflexiones podemos hacer.
Hancock era un alcohólico con habilidades físicas como las de Superman, pero que en su intento de resolver una situación de riesgo o de inseguridad, provocada más destrozos o accidentes que los pretendía solucionar. O sea, la relación costo-beneficio daba como resultado números color escarlata. No analizaba ni le interesaba la consecuencia de sus actos y conductas
Con la ayuda de un publicista comprende la necesidad de “hacer su trabajo” siguiendo y respetando ciertas reglas y normas. Los procedimientos y leyes tienen como finalidad la coordinación de la convivencia e interacción social. Su expresión extrema es el libertinaje y la dictadura, pero sin duda que las reglas sociales y legales, tienen como razón de ser y objetivo “natural” permitir la sobrevivencia, convivencia, comunicación de los seres humanos. Aún, los “seres poderosos”, los líderes, los conductores de un país deben respetar y cumplir las convenciones sociales, aunque a veces hagamos excepciones. Lo fundamental es que podamos visualizar en las reglas como un medio para vivir mejor como humanidad y no como un fin para dañar, agredir o maltratar a otros.
Por otra parte, hoy pude ver la ceremonia de la Parada Militar que se realiza cada 19 de septiembre. Al observar como desfilaban los soldados, analizaba la uniformidad y recurrencia de sus movimientos. Independientemente de las opiniones que podamos tener respecto al objetivo de una fuerza militar, pensaba sobre la repetición de un patrón dado al que todos se ceñían, respetaban un código y reglas de comportamiento. Bueno, uno de los principios que rige a las fuerzas militares es el de la subordinación irrestricta, lo cual permite que todos se apeguen a una norma preestablecida, lo cual puede ser fundamental a la hora de tomar decisiones en situaciones bélicas, pero no lo es tanto en términos de desarrollo organizacional, ya que restringe las posibilidades de conversaciones divergentes necesarias para el cambio. Sin duda que las reglas son primordiales, son necesarias pero en sus extremos produce artificio e inhibición, burocracia y desorganización.
En el caso de la educación de nuestros hijos, tema en el tapete en estos días, también requieren de aprender a cumplir reglas. Tenemos temor de enseñarles a respetar y cumplir con algunas normas, ya que pensamos que seremos “dictadores” y los maltrataremos: Sin caer en el abuso y violencia, las reglas ayudan a moldear la personalidad y el carácter, favorecen el sentido de responsabilidad (responder por nuestras acciones y conductas) y de consecuencia.






















Exacto.......
de tomar la responsabilidad de las propias decisiones.Muy Buen tema y mejor llevado.
Saludos Cordiales